camisa blanca de mi esperanza

26 junio 2007


Bu
¿Cómo voy a decirte que estoy triste si soy la tristeza? Me siento solo porque estoy solo. Ahora que te he perdido he olvidado todo lo malo. Sin quererlo me invaden el pensamiento miles de recuerdos buenos que tengo contigo. Sobre todo tu risa, tu risa mundial, la más sincera y bella de las risas. Por eso te decía que me hacía feliz verte reír. Como un soplo de vida en la senectud. Recuerdo ahora tu risa porque me transporta a tiempos primaverales, como si al recordarte me encontrase en pleno cabo finisterre, o en lo alto del edificio más alto de NY. Me dejo llevar por estos recuerdos inmensos y plácidos porque me evaden de esta tristeza espesa y vil que me agota cuando recuerdo que ya no te tengo.

Te veo sentada en el sofá mientras me miras y ríes de mis payasadas, y al verte viajo a un mundo ideal que tuve la fortuna de vivir. A tu lado, encebollados, hechos gazpacho en un verano fresco coruñés. Corremos bajo un aguacero, una tormenta de verano que nos empapa para que nos digamos al unísono —estamos empapados— …y ando contigo, en la noche, por las calles de la ciudad, riendo, hablando, hablando, camino a algún sitio que decidiremos por el camino, hay camino al andar. Ya hemos vuelto a casa, y nos besamos en el sofá con tu música de testigo. Y nos amamos, primero como la primera vez, y luego como perros bajo el sol ya nacido, fuerte y violento

¿Es que no te das cuenta que te quiero? ¿Para qué escribir al pasado? ¿Para qué decirte que te amo si ya no te tengo? ¿Por qué hablarte de mi tristeza si ya no cuento contigo? ¿De qué me sirve el llanto si te has marchado? No creo en tu retorno, yo no soy Penélope ni tú Odiseo, no hay odisea en este amor ido. Sólo soy preguntas sin respuesta, ensañamiento de mi mismo.

Pero me aferro a mis recuerdos, ataco a los mosquitos de carreras ¿Quién te defenderá este verano de los mosquitos? ¿No te das cuenta que muero si pienso que nadie puede protegerte de los mosquitos? ¿Acaso desde tu lejana e inalcanzable posición no concibes que me pierdo en la insignificancia si pienso que alguien te defiende de los mosquitos? Eso es lo que soy yo, un mosquito.

Ve, ve lejos donde no te alcancen mis recuerdos, yo estaré tranquilo porque no te olvido. Y siempre volveré contigo a la redacción del Ideal a hablar de la revista. O a Cerceda a escuchar a Alejandro, sí a Alejandro. Digamos que desde una perspectiva es lo que a mí me gustaría porque digamos que yo soy licenciado en bellas artes y empresariales, pero digamos… No rías, ahora estoy contigo en un autobús del aeropuerto Kennedy y no nos movemos, espera, espera, una gorda negra gigantesca de uniforme está poniendo todo en orden y nos movemos. ¡Allá vamos Nueva York, ciudad de los sueños!!!

Ya no existen los sueños, sólo la pesadilla de estar despierto, quiero dormir para estar contigo y besarte, pasear, escucharte la risa. Tiemblo, entre los recuerdos felices y la real tristeza. Y perderé la batalla contra ella. Mejor triste que loco en un mundo de recuerdos. ¿Qué pasará cuando los desgaste? Cuando los reduzca a uno solo y deformado por el uso, falso ¿No te das cuenta que si no estás no fabrico ya sueños? No soy más que la tristeza, vieja silenciosa que anestesia la vida.

Me vuelvo loco si pienso en ti con otro. Imploto de celos. Trato de no hacerlo, pero ¿Puede un violín abandonar a la melodía? ¿Puede un verso olvidar a la rima? ¿Supiste de alguna flor en blanco y negro? Eso soy yo, silencio, soledad y monocromía.

1 Comments:

Blogger Makafu dijo...

Hay mucho dolor en tus palabras...
Pero es precioso todo lo que le dices a tu amada.
Conmueve leer lo que escribes.

01:09  

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